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¿Comer de pie engorda?

¿Te gusta más el tipo de comida rápida o prefieres sentarte a la mesa y comer lenta y tranquilamente? Si eres parte del primer grupo, probablemente te hayas hecho una pregunta muy específica: ¿comer de pie engorda? Y si es así, ¿por qué motivo?

Intuitivamente nos llevaría a pensar que comer de pie debería ser un método eficaz (aunque sin duda extraño) para adelgazar. Después de todo, uno de los mayores problemas de nuestra sociedad es precisamente el sedentarismo. Pasamos días enteros sentados frente a la computadora, por lo que aprovechar la pausa del almuerzo para pasar un cuarto de hora de pie debería ser bueno para tu figura y tu salud, ¿verdad?

Probablemente las cosas no sean exactamente así. En lo que respecta a la nutrición, entran en juego varios factores, como la postura, la conciencia, la digestión y, por supuesto, la sensación de saciedad.

¿Comer de pie engorda o es bueno para ti?

Como suele pasar, no es fácil encontrar una respuesta exacta a esta pregunta. Algunos estudios realizados en los últimos años, por ejemplo, han demostrado que comer de pie ayuda a adelgazar. Esto se debe a que quienes eligen almorzar o cenar de esta manera tienden a considerar los alimentos menos sabrosos que quienes comen sentados. Debido a este extraño efecto (detectado a través de un estudio publicado en el Journal of Consumer Research), quienes comen de pie tenderían a comer menos que quienes prefieren sentarse a la mesa.

 

Por si fuera poco, generalmente quienes comen en posición vertical lo hacen por razones de tiempo, o más bien para darse prisa. Esto podría conducir a una ingesta rápida y una menor ingesta de alimentos.

Sin embargo, lamentablemente, como suele suceder, no todo lo que reluce es siempre oro. El hábito de no sentarse a la mesa podría tener consecuencias para nuestra línea.

¿Es mejor comer de pie o sentado?

Como hemos anticipado, para responder a esta pregunta, se deben tener en cuenta varios factores. Es cierto que quienes comen de pie tienden a comer más rápido y probablemente incluso menos que quienes prefieren sentarse a la mesa.

Sin embargo, este mismo efecto podría afectar nuestra salud y, en particular, nuestra cintura.

Al comer de pie, la forma en que digerimos los alimentos puede, de hecho, verse alterada. Todo es cuestión de postura. La digestión es más lenta cuando estamos acostados y más rápida cuando estamos de pie y en movimiento. Sin embargo, hay que decir que la diferencia entre sentarse y estar de pie durante o después de una comida, al menos en lo que respecta a la digestión, no parece ser significativa.

Nuestro cerebro juega un papel importante. Cuando muerdes un sándwich caminando de un lado a otro o apoyándote en la barra, es posible que tu cerebro no registre la comida que estás comiendo como «real». Esto significa que en poco tiempo es posible que desee volver a comer.

Además, comer en la mesa permite disfrutar de la comida y masticar más lentamente, promoviendo así una mayor sensación de saciedad. No olvidemos que un almuerzo o cena sentado a la mesa también te permite cortar el frenesí del día, favoreciendo una sensación de tranquilidad.

Finalmente, elegir comer sentados en la mesa nos permite ser conscientes del momento que estamos viviendo. Comer de manera «consciente» te permite experimentar un mayor placer durante las comidas. Esto nos permitirá comer menos y de forma más consciente y atenta.

En un mundo que siempre va demasiado rápido, ¿por qué deberíamos renunciar a un momento para dedicarlo solo a nosotros mismos y a nuestro bienestar? Durante la comida o la cena, saborea los alimentos que traes a la mesa y concéntrate solo en el único momento que estás viviendo, eliminando cualquier distracción durante ese corto período de tiempo. Teléfono, computadora, TV y todo lo que pueda esperar.

 

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