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Para diferentes grados de celulitis, diferentes tratamientos.

La celulitis es sin duda la cosa más odiada y temida por las mujeres, ya que no solo está relacionada con el aspecto estético, sino que también provoca trastornos físicos como hinchazón de las piernas, mala microcirculación y en ocasiones dolor si se «pellizca». La celulitis es una condición alterada del tejido subcutáneo rico en células grasas que se hipertrofian: el exceso de líquidos se acumula en los espacios intracelulares, a menudo debido a un rechazo de los procesos bioquímicos del organismo. Este estancamiento de líquidos impide el buen funcionamiento del flujo sanguíneo, provocando la retención de líquidos. La celulitis se clasifica en tres tipos, según la gravedad:

  • Compacta: generalmente ubicado en las rodillas, muslos, glúteos y vientre. La piel, si está pellizcada, tiene estrías y retención de líquidos. Esta forma se puede combatir fácilmente con ejercicio y una dieta rica en verduras y carnes blancas.
  • Suave: afecta principalmente a personas de mediana edad, y se localiza especialmente en brazos y piernas. Esta etapa de la celulitis ya comienza a presentar nódulos escleróticos.
  • Edematoso: es la etapa más grave, que requiere tratamientos específicos y farmacológicos. Además de las consecuencias estéticas, caracterizadas por nódulos escleróticos y tejidos estirados, esta etapa de la celulitis también puede ser dolorosa y provocar sensación de pesadez, hasta insuficiencia venosa.

Cada tipo de celulitis requiere tratamientos específicos que obviamente varían. Veamos juntos cuáles son:

  • La celulitis en estados compactos y blandos no requiere tratamientos ni terapias intensivas y farmacológicas: lo importante es hacer ejercicio, evitar ropa que fuerce demasiado la circulación, limitar el alcohol, no fumar y sobre todo beber mucha agua. Si el agua no es suficiente, puedes realizar una mezcla de hierbas y raíces que ayuden a eliminar el exceso de líquidos tales como los espárragos, abedul, hojas de cerezo, cola de caballo, hojas de fresno, ortiga, pilosella, diente de león y perejil son las más útiles.
  • Para la etapa edematosa, en cambio, además de estas precauciones puede ser necesario recurrir a algunas terapias particulares: una de ellas es la cavitación. ¿De que se trata? Muy sencillo: es un tratamiento indoloro que consiste en la aplicación de ultrasonidos sobre el tejido adiposo. Estos ultrasonidos actúan provocando un colapso de la célula adiposa con la fuga del material contenido en ella y al mismo tiempo un proceso «inflamatorio» que tiende a reafirmar el tejido suprayacente y así evitar el efecto de vaciado.

Simplemente sigue una dieta correcta, haz ejercicio y masajea las zonas afectadas por la celulitis.

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