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Alergia al polvo, 4 preguntas útiles que debes hacerte

Una de las reacciones fisiológicas más comunes en el mundo es la alergia al polvo o alergia a los ácaros. Se estima que alrededor del 75% de las alergias respiratorias son provocadas por ácaros, diminutos insectos que se esconden en el polvo y proliferan en nuestros hogares debido a los microclimas cálidos y húmedos.

¿Qué es exactamente la alergia al polvo?

Lo que comúnmente se llama «alergia al polvo» es en realidad alergia a los ácaros del polvo y consiste en una hiperreacción de nuestro sistema inmunológico a las enzimas que liberan los ácaros.

Nuestro sistema inmunológico reconoce las sustancias liberadas por los ácaros como malignas y, para eliminarlas, da lugar a una serie de reacciones molestas, como ojos llorosos, estornudos, tos y picor en garganta.

Precisamente porque la presencia de estos insectos en nuestros hogares es constante, la alergia al polvo, a diferencia de las estacionales (como la alergia al pasto), es permanente.

Los ácaros son insectos microscópicos y no visibles a simple vista. Se alimentan de escamas humanas como caspa, cabello, uñas y restos de piel, por lo que son más fáciles de encontrar en las fibras de cojines, alfombras, sofás y camas.

¿Cuáles son los síntomas de la alergia al polvo?

La alergia al polvo conlleva varias manifestaciones molestas que, sin embargo, pueden variar de una persona a otra. Los alérgenos provocan la liberación de histamina que provoca consecuencias desagradables.

Los síntomas más habituales son los que afectan a las vías respiratorias y nasales, que provocan rinitis, estornudos, conjuntivitis, lagrimeo, enrojecimiento e hinchazón.

Del mismo modo, pueden aparecer síntomas como picor de nariz, paladar o garganta, pero también eccema atópico y erupciones cutáneas.

Hay que decir que los síntomas más comunes son los respiratorios, pero también pueden aparecer enrojecimiento, hinchazón de los ojos, lagrimeo excesivo, leves molestias, debilidad y malestar general.

¿Cómo se previene y se trata?

Como todas las alergias, incluso las alergias al polvo no se pueden curar. Sin embargo, es posible prevenirlo y mantenerlo bajo control. ¿Cómo?

Ventilar las habitaciones en las que vives mucho es una excelente idea. Tratar de no sobrecalentar tu hogar y no fumar en el interior son consejos útiles.

El uso de mantas, fundas de almohada y fundas transpirables y antiácaros (con certificaciones) es una estrategia eficaz para evitar que estos pequeños insectos proliferen en nuestros hogares.

¿Para niños? Elimina todos los peluches de la cama y, si es posible, de la habitación

¿Cómo saber si eres alérgico al polvo?

La sospecha de alergia se puede confirmar sobre la base de los propios síntomas y con la identificación del alérgeno involucrado.

Para estar seguro de una alergia, es necesario realizar controles:

ANAMNESIS: el médico de familia reconstruye el historial médico personal y familiar del paciente.

PRUEBA DE LA PIEL: la prueba de selección  permite identificar la mayoría de los alérgenos. Consiste en aplicar el extracto de un alérgeno en una zona de la piel. Si una persona experimenta una reacción cutánea en correspondencia con un alérgeno, es una prueba de que existe una alergia.

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