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Cómo la células de tu piel pueden protegerte de los virus

Este año 2020 ha sido un despertar para todos nosotros. Nos hemos visto obligados a reevaluar nuestras elecciones de estilo de vida y las formas en que afectan nuestra salud. Hay algo que no podemos dejar pasar desapercibido, nuestro órgano más grande: la piel. Debido a que la capa más externa de la epidermis son células muertas de la piel, los virus dañinos no pueden replicarse. Como tal, necesitan ingresar al cuerpo a través de la nariz, boca, ojos, oídos o abrasiones en la piel.

Al saber esto podemos deducir tres cosas importantes:

  • No exfolies la capa más externa de la piel. Esta capa está ahí para protegerte de los virus y de las bacterias dañinas.
  • No te sometas a ningún tratamiento abrasivo como láser, microagujas o microdermoabrasión. Evita todo lo que cause inflamación o elimine las capas protectoras de la piel externa.
  • Limpia tu piel tan pronto como entres a tu casa.

La importancia del microbioma

El microbioma de la piel es nuestra primera línea de defensa, por lo que necesitamos nutrirlo en lugar de atacarlo, en aras de la belleza. En los últimos años, la industria de la belleza se ha enfocado en lograr que la piel tenga un aspecto joven, como si esto fuera la única característica de una piel sana; para ser más claros: tu rutina de belleza no debe proporcionar una ilusión de juventud a costa de daños a largo plazo. 

Cuando la piel está indefensa, es probable que se desarrollen varias afecciones que los dermatólogos a menudo no pueden diagnosticar. Por ejemplo, algunas de estas dolencias incluyen acné, rosácea, sensibilidad, hiperpigmentación, eccema y dermatitis. Desafortunadamente, las recetas habituales terminan siendo perjudiciales para nuestra salud general a largo plazo (es decir, cremas antibióticas, Accutane, tratamientos con láser y otros). Aunque tales métodos de tratamiento ofrecen un alivio rápido, especialmente cuando el crecimiento de bacterias está fuera de control, no tratan la raíz del problema. Aun más, los antibióticos no discriminan entre bacterias útiles y dañinas.

El camino hacia la recuperación de todos los problemas de la piel es restaurar el manto ácido de la piel. A su vez, esto apoyará el microbioma de la piel. Sin el manto ácido, las bacterias dañinas pueden hacer de tu piel su parque de diversiones.

Para restaurar el manto ácido, deja de usar los siguientes productos:

  • Limpiadores espumosos. Cambian instantáneamente la piel a un pH más alcalino.
  • Productos a base de retinol. Estos estimulan a las células de la piel a dividirse a un ritmo más rápido, lo que evita que las células de la piel maduren por completo para respaldar el microbioma de la piel.
  • Productos ricos en vitamina C. Todo lo que supere el 1% se convierte en disolvente.
  • AHA, ácidos glicólico y cualquier otro ingrediente rejuvenecedor de la piel. Estos son solventes que destruyen el manto ácido de la piel.
  • Cualquier producto con solventes o químicos agresivos.

La buena noticia es que tu piel es resistente, siempre está trabajando para repararse a sí misma. Cada vez que cometemos el error de dañarla, la piel intenta reparar el daño que le hemos causado. Las nuevas células de la piel crecen constantemente, mientras que nuestro cuerpo empuja los nutrientes hacia la piel. Una vez que eliminamos los agentes dañinos que están destruyendo nuestro manto ácido, el proceso de reparación se vuelve rápido y fácil. Sin embargo, la piel ha pasado por un proceso de desintoxicación. ¡Esto puede significar brotes! Deja que las imperfecciones florezcan y no te estreses. Para ayudar a que las células de la piel se reparen, enriquece tu dieta con muchas verduras de hojas verdes oscuras, llenas de vitamina C y minerales esenciales. No olvide los ácidos grasos, estos son los componentes básicos de la piel; los puedes encontrar en semillas, pescado y frutos secos.

Sé lo más suave posible con tu rutina de cuidado de la piel:

  • Utiliza un limpiador de bálsamo o leche sin espuma. Enjuaga bien con un paño suave para la cara.
  • Mezcla vinagre de sidra y agua semipurificada para usar como tónico para equilibrar el pH de la piel.
  • Hidrata con un producto hidratante ligero y natural.
  • Para los brotes, simplemente aplica una gota de aceite de lavanda puro mezclado con una gota de aceite de árbol de té puro, directamente en el área afectada. Deja secar naturalmente.

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