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Historia de las comidas navideñas tradicionales

Ha llegado nuevamente esa época del año en que nos preparamos para recibir a la Navidad. Los adornos, los colores, las luces, los aromas, todo nos envuelve en un ánimo festivo que nos une con nuestras navidades pasadas y con miles de recuerdos ligados a ellas.

Sin duda, uno de los elementos que tiene más protagonismo en esta temporada es la comida. Las familias mexicanas hacen honor de sus habilidades culinarias y despliegan banquetes extraordinarios para agasajar a sus seres queridos. Ahora hay gran variedad de platillos, pero dentro de los más tradicionales que nos han acompañado por siglos están el bacalao y los romeritos. Pero, ¿por qué se acostumbra comer estos guisos en esta época?

Para entenderlo, viajemos un poco al pasado. En las costumbres aztecas –y en prácticamente todas las culturas antiguas, también en Europa–, los solsticios y equinoccios regían las ceremonias religiosas, debido a que estas culturas dependían de la agricultura y estos ciclos naturales se honraban y veneraban. El culto a los dioses era indispensable para mantener el orden del universo: las lluvias y las sequías, la temporada de siembra y de cosecha, la luz y la oscuridad. 

En Roma eran tradicionales las Saturnales, en honor a Saturno, dios de la agricultura. Estos festejos coincidían con el solsticio de invierno y celebraban el fin de las cosechas, así como el momento en que los campesinos podían descansar. También con estas fiestas se pedía que el periodo de oscuridad concluyera y regresara la luz y, por tanto, la fertilidad de los campos.

En Mesoamérica, esta época estaba marcada por los festejos al dios de la guerra, Huitzilopochtli, quien también se relacionaba con el Sol. Esta celebración –que duraba 20 días– incluía bailes, cantos y el sacrificio de esclavos o prisioneros al finalizar este periodo. Después se ofrecía un banquete, donde los amos de las víctimas sacrificadas concluían el ayuno previo, que se hacía con fines ceremoniales. 

 Curiosamente, los primeros cristianos sólo festejaban la Pascua de Resurrección. No fue sino hasta el año 313 d.C., cuando el emperador Constantino reconoció al cristianismo como religión y se empezó a conmemorar la Natividad de Cristo en las fechas que coincidían con las Saturnales y desde entonces se ha festejado en esa época.

En el caso de América, los evangelizadores, particularmente los franciscanos, fueron los encargados de extender la doctrina cristiana y poco a poco suplieron el culto a Huitzilopochtli con la conmemoración del nacimiento de Jesús. Al paso de los años se logró el sincretismo y esto dio origen a un sinfín de festejos como las posadas, las mayordomías y el banquete de Navidad, todos los cuales incluyen elementos de ambas tradiciones. 

Pero entonces, ¿qué pasa con los romeritos y el bacalao? Bueno, pues resulta que uno de los platillos que preparaban los indígenas en las fiestas de Huitzilopochtli eran los romeritos –un tipo de quelite que crece en la milpa, tradicional en los estados del centro del país y que sólo se cosechaba a fines de año– con mole (mollis), que era una pasta hecha con varios chiles y semillas. Posteriormente se agregaron algunos ingredientes de procedencia europea, para dar origen a los moles que consumimos actualmente.  

Por otra parte, en la época de la Colonia las festividades de Navidad eran precedidas por ayunos donde no se podía consumir carne roja, así como se hace todavía para conmemorar la Semana Santa. Por lo tanto, en Navidad se acostumbraban platillos con pescado y vegetales. Como la influencia española fue muy fuerte en esos años, uno de los platillos más servidos era el bacalao, pues debido a la salación podía conservarse más tiempo y llegar en buenas condiciones al nuevo continente. Y aunque lo conocemos como bacalao a la vizcaína, lo cierto es que su preparación actual se parece más al pescado a la veracruzana. Además, las recetas españolas se complementaron con ingredientes nativos como el chile güero y el jitomate. 

Como puedes ver, son impresionantes los paralelismos entre las celebraciones que se realizaban en las culturas prehispánicas, la tradición romana y las fiestas actuales. No cabe duda de que el solsticio de invierno representaba un momento importante en la cosmovisión del mundo antiguo, así como el ayuno como preámbulo para ceremonias religiosas importantes. Era una preparación del cuerpo y el espíritu, la cual era compensada con espléndidos banquetes para culminar las celebraciones.

Aunque sabemos que este año los festejos serán un poco diferentes, esperamos que tu mesa se llene de deliciosos manjares. Ahora que, si no quieres estresarte con la preparación que implican este tipo de platillos, Meatme® tiene para ti la solución, pues cuenta con bacalao a la vizcaína, romeritos y muchas otras opciones más que te permitirán disfrutar de las fiestas, sin tener que preocuparte por las compras y las horas en la cocina. Consulta en su página www.meatme.mx la sección Navidad Meatme® para ver los productos de temporada que te ofrecen. 

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