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El bullying y su origen en la familia

En la sociedad moderna la violencia va en aumento en los hogares, en lugares públicos y en los medios de comunicación, estos cambios sociales influyen en los valores pues nos volvemos insensibles y podemos convertirlo en una normalidad.

La violencia no es normal, de ningún tipo y en ningún lugar, pues atenta contra la dignidad de las personas y afecta su bienestar físico, psíquico y social.

La promoción de la salud según la Organización Mundial de la Salud, no es la ausencia de enfermedades, es más bien lograr el bienestar biopsicosocial de las personas, por lo que promover el desarrollo y la convivencia sana en entornos seguros es fundamental.

Las familias están expuestas a esto y pueden sentirse desamparadas por el deterioro de los sistemas sociales, pero hay una gran responsabilidad en esta célula básica de la sociedad, pues la familia es la primera comunidad de solidaridad y ayuda donde se forman las personas. Es ahí donde se aprenden valores como el respeto, la responsabilidad y la cooperación que previenen actitudes nocivas como el acoso o bullying.

En familia se aprende a enlazarse con otros individuos ajenos al núcleo familiar, se aprende a convivir con reglas y se aprende a comunicar. Por ello cuando un integrante de la familia es parte del bullying como víctima o victimario, es porque aprendió o vivió en casa una forma de violencia.

Virgina Satir, al trabajar en terapia problemáticas de los miembros de la familia, decía que siempre saltan a la luz aspectos esenciales para el bienestar de los integrantes, la autoestima es una de ellas pues son los sentimientos e ideas que el individuo tiene de sí mismo, y la manera como las personas se relacionan con
otros individuos e instituciones ajenos a la familia ya que denominan su enlace con la sociedad. Cuando en la familia no se tienen estas herramientas, difícilmente se consiguen fuera del sistema familiar y es indispensable promover estrategias para prevenir y no normalizar las conductas violentas.

El bullying es un problema social, que afecta el bienestar de las personas y que se basa en dificultades de autoestima y socialización y la solución exige una responsabilidad colectiva. Se requiere del trabajo en conjunto de la persona, la familia, la escuela y la sociedad, son muchos roles involucrados en la solución del
acoso, pues hasta quien observa estas conductas sin hacer nada al respecto forma parte de esta dificultad social.

Es prioritario e indispensable realizar trabajo emocional con las personas involucradas pues quien sufre de acoso, tiene un bajo auto concepto, baja autoestima y bajo nivel de inteligencia emocional, y quien acosa también tiene bajo nivel de inteligencia emocional, baja tolerancia a la frustración y baja
emotividad. Es necesario aprender a administrar las emociones para que éstas trabajen a favor de las personas, comenzar el trabajo emocional en la familia también es muy favorable pues quien aprende estas herramientas vive con más satisfacción, se relaciona mejor con amigos, interacciona de manera positiva y
tiene menos conflictos.

Hay que involucrar a la familia, pues no hay consciencia que si se promueve comunicación entre sus miembros, se ponen reglas coherentes bien establecidas y se vive buena relación con agentes externos al núcleo familiar, se forma en la familia autoestima alta que contagia a sus miembros de conductas positivas y provee de herramientas de socialización sanas.

Vivir la inteligencia emocional familiar, provee una estructura de pensamiento flexible, se desarrolla la capacidad para adaptar su forma de pensar a las diferentes situaciones, se vive un nivel adecuado de aceptación de si y de los demás y se desarrolla un alto nivel de pensamiento positivo y de responsabilidad.

Si un miembro de la familia vive acoso, hay que trabajar al interior del sistema para resolver el conflicto, con una adecuada capacidad de autoanálisis guiada por manos profesionales se comienza a sanar, pues se descubre y se acepta que la causa del acoso está dentro, y no fuera del sistema familiar. Pedir ayuda al entorno escolar es viable pues se debe promover y vivir una cultura de respeto y no se pueden normalizar las conductas violentas, pues dañan a la sociedad.

En el bullying no hay buenos ni malos, no se debe polarizar el pensamiento, más bien hay que comenzar con el trabajo al interior para cambiar de perspectiva y así visualizar el problema tomando la responsabilidad de ser la causa del mismo.

Para entender a la sociedad y sus problemáticas como la violencia y el acoso, hay que estudiar a la familia, situaciones críticas como la autonomía, la autoestima, la confianza, la habilidad para la comunicación y las relaciones, son partes vitales que fundamentan la forma de vivir en el mundo, pues como decía Satir, para
cambiar al mundo tenemos que cambiar a la familia.

Satir, V. (2002). Nuevas relaciones humanas en el núcleo familiar. México.
Editorial Pax.
Collell, J., Escudé, M. (2006). El acoso escolar, un enfoque psicopatológico.
Anuario de Psicología Clínica y de la Salud. España. 2: 9-14.

Garaigordobil, M., Oñederra, J.A. (2010) Inteligencia emocional en las víctimas de
acoso escolar y en los agresores. European Journal of Education and Psychology.
España. 3 (2): 243-256.

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