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Un laberinto de luz, la historia del suicidio en la familia

La idea de un mundo sin sentido es impropia de la humanidad y de la propia existencia, pues existencia y significado se unen en el vivir humano. Víctor Frankl preguntaba a sus pacientes ¿Por qué usted no se suicida? y cuando le daban una respuesta, les revelaba el sentido de su vida. Ayudar a encontrar un significado de vida a las personas y contagiar esperanza, es la misión de quienes trabajamos por
el bienestar emocional de las personas y las familias.

El suicidio es la consecuencia de una vida atrapada en un laberinto donde no se encuentra la salida, es el último recurso que una persona encuentra para resolver su confusión, es una manera de poner fin al propio sufrimiento y a la culpa, inconscientemente desea castigarse y quitarse la vida es la salida a todos los problemas. Incluso pensar de manera recurrente en morir es consecuencia de perder el sentido de existir y la desesperanza.

La tasa de suicidio ha incrementado notablemente hasta en un 60%, ocurre una muerte por suicidio cada cuarenta segundos, el 80% de los suicidios consumados es por causa de la depresión y la falta de expectativas de vida por un periodo prolongado identifica hasta en un 91% a las personas que se suicidan.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, entre los factores de riesgo se encuentran la discriminación, el abuso o trauma, la sensación de aislamiento, la falta de apoyo social, los conflictos de pareja, la separación o pérdida, el intento previo de suicidio, el uso nocivo del alcohol, la pérdida financiera o del trabajo, la desesperanza, el dolor crónico, los desórdenes mentales, los factores genéticos y biológicos y los antecedentes familiares de suicidio, es decir la historia familiar.

Como experta en estudios de familia, quisiera ahondar en este último factor. La familia juega el papel más importante por dos motivos, el primero deviene por ser la primera red de apoyo emocional, los padres deben pedir ayuda profesional inmediata y se deben validar las emociones y apoyar sin ningún juicio, pues desde el inconsciente los hijos siempre se sienten en desventaja al no poder retribuir con
nada lo que sus padres le han dado, que es la misma vida. Por ello el acercamiento y la aceptación entre padres e hijos es indispensable, hay que evitar la distancia emocional.

El segundo motivo es la consciencia del clan, que define Bert Hellinger como la vinculación que tiene la familia, por un alma común que los hace comportarse como si estuvieran sujetos a una autoridad mayor. Es la energía del árbol familiar que resuena en las generaciones posteriores y lleva a repetir las historias de suicidio. Es necesario hacer consciencia de esta historia familiar para sanar y romper con esa resonancia. Se debe hablar de ello, no hay que esconderlo, es oportuno revelarlo para trabajar con más apertura y consciencia de sanación de esa herida familiar.

Por otra parte, cuando el ser humano comprende que su cuerpo porta un traje llamado alma, como lo describe Gabriel Marcel, se puede comprender la existencia desde otra perspectiva. La fidelidad entre las almas del sistema familiar hace que se repitan las historias de suicidio, pero también se puede elegir llevar un traje en el cuerpo que desarrolle un nivel de consciencia mayor y sane esa historia familiar.

Si el cuerpo viste un traje que sufre y no encuentra motivo por vivir, necesita saber que puede sanar y liberarse de esta historia al ser tocada por otra alma que ha sufrido lo mismo y así se devuelve el sentido a la existencia.

Quien recorre el laberinto que parece no tener salida, puede encontrar la respuesta al descubrir en ese mismo laberinto el sentido de su vida, y de pronto puede descubrir la luz que le dirigirá a luchar con todas sus fuerzas para ayudar a quien sufre lo que su propio traje sufrió.

Quien recorre el laberinto y que un día no veía salida, lo llena de luz al convertir cada amanecer en un espacio y tiempo perfectos para contagiar a otros de esperanza y gozo por disfrutar el regalo de amor más grande que tenemos y recibimos de manera gratuita, la vida misma.

Bibliografía:

Frankl, V.1991. El hombre en busca del sentido. Ed. Herder. Barcelona.

Hellinger, B. 1996. Religión, psicoterapia y cura de almas. Ed. Herder. Barcelona.
Marcel, G.1971. El misterio del ser. Ed. Edhasa. España.

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