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¡Mira todo lo que puede hacer una copa de vino por ti!

El doctor Miguel Ángel Valdovinos, especialista en Medicina Interna y Gastroenterología, señala que existen múltiples evidencias que muestran que el consumo moderado de vino tinto es benéfico por su alto contenido de polifenoles, reduce los niveles de colesterol en la sangre y mejora la función del endotelio vascular, además de que disminuye la inflamación y la agregación plaquetaria.

En otros estudios se muestra que el consumo moderado de vino modifica la microbiota intestinal, lo que aumenta la población de bacterias antinflamatorias. Se ha sugerido que reduce el riesgo de padecer enfermedad de Alzheimer y ciertos tipos de cánceres como los de próstata y colon. Sin embargo, el consumo en exceso produce daño hepático y pancreático y aumenta el riesgo de cánceres de cabeza y cuello, esófago, mama e hígado.

El vino tinto y el Alzheimer
Un equipo de científicos del Centro Médico de la Universidad de Georgetown realizó un estudio sobre los efectos del resveratrol, compuesto natural presente en el vino tinto, las frambuesas, los arándanos o el chocolate negro, en relación con la enfermedad de Alzheimer.

Los expertos descubrieron que este fenol natural parece restaurar la integridad de la barrera hematoencefálica, lo que disminuye la capacidad de las molécula inmunes dañinas de infiltrarse desde el cuerpo hacia los tejidos cerebrales.

En el experimento se examinaron moléculas específicas del líquido cefalorraquídeo tomadas de un grupo de participantes con Alzheimer. De todos los participantes, 19 de ellos recibieron un placebo y los 19 restantes pasaron a formar parte de un tratamiento diario con resveratrol, con una cantidad equivalente a la que se encuentra en unas mil botellas de vino tinto.

Pasados 12 meses, los pacientes que habían sido tratados con el compuesto presentaron una reducción del 50 % en los niveles de metaloproteinasa-9 (MMP-9) en el líquido cefalorraquídeo. Los niveles altos de MMP-9 provocan una ruptura de la barrera sangre-cerebro y que las proteínas y moléculas entren al cerebro. El resveratrol actuó como un sostenedor de esta barrera. Así, la reducción de la inflamación neuronal disminuyó el deterioro cognitivo de los participantes, en comparación con el grupo que tomó el placebo.

Estos hallazgos aumentan la comprensión de cómo el resveratrol puede ser clínicamente beneficioso para las personas con enfermedad de Alzheimer. «En. particular, señalan la importancia del papel de la inflamación en la enfermedad y. los potentes efectos antinflamatorios del resveratrol», afirma Scott Turner, líder del. estudio.

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