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Llorar es bueno para el cuerpo y la mente

A menos de que se trate de lágrimas de alegría, llorar es considerado un signo de
debilidad. Sin embargo, es necesario hacerlo, pues puede ser la mejor manera de lidiar
con las emociones, desahogarlas y liberarlas, ya que, de lo contrario, las emociones
contenidas crean desequilibrios que a la larga afectan la salud mental, emocional y
física.
Las emociones contenidas enferman
Cuando te sientes triste, herido o enojado, debes encontrar algo para resolver ese
desequilibrio, pues de otra manera las emociones estancadas y el desequilibrio que
generan pueden terminar por expresarse de maneras inapropiadas, como arremeter
contra tu familia o amigos.
Además, la restricción emocional puede obstaculizar también tu capacidad de
experimentar sentimientos positivos, como la alegría y el amor.
En este sentido, llorar, desahogarte y así honrar tus propias necesidades, tus
emociones y tu sensibilidad, es una parte fundamental del autocuidado y de amarte a ti
mismo. Al aceptar tus emociones y liberarlas, al permitirte llorar cuando lo necesitas,
eres consciente de tus necesidades y al hacerlo beneficias la salud de tu cuerpo, mente
y espíritu.
Si estás acostumbrado a reprimir tus emociones, permitirte llorar podría crear ansiedad
si es la primera vez que dejas que tus sentimientos salgan a la superficie. Es algo
normal. Así que no te apenes y deja que las lágrimas salgan y ayuden a sanar tu
tristeza, enfado o dolor.
Al llorar te permites ser vulnerable, lo cual es positivo, pues no puedes estar en guardia
todo el tiempo. Ser vulnerable y bajar la guardia es una forma de recuperarse, en cierto
sentido, del estrés y la tensión, y a esto se debe que las personas suelen expresar que
se sienten mejor después de llorar.
Eso puede deberse a que el llanto te hace prestar atención a eso que lo desencadenó y
trabajar a través de tus emociones y pensamientos; te ayuda a comprender mejor lo

que ocurrió, las razones por las que te hizo sentir mal y los motivos por los que
reaccionaste como lo hiciste.
Llorar también podría ayudarte a comprender lo que es importante para ti; después de
que el llanto termine, quizá te des cuenta de que en realidad no era para tanto o
puedas ver las cosas con mayor claridad para solucionarlas u obtener el aprendizaje
que te deja esa adversidad.
Por otro lado, el estrés puede ser una causa de llanto. Cuando estás estresado, la
actividad de tu sistema nervioso simpático aumenta y la respuesta del llanto para aliviar
el estrés está precedida por un aumento en la actividad de dicho sistema, lo que
significa que llorar facilita el proceso que te ayuda a comenzar a relajarte ante una
situación estresante.
Un dato interesante es que las lágrimas emocionales son únicas en su composición
química. Se han detectado concentraciones de prolactina, manganeso, serotonina,
cortisol y adrenalina en ellas. La mayoría de estos componentes tienen algún papel en
la regulación del estado de ánimo y el estrés, así que el llanto, incluso químicamente,
ayuda a estabilizar las emociones.

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