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Prácticas que reducen tus defensas y debilitan tu sistema inmune

Siempre se suelen dar recomendaciones de lo que hay que hacer para tener un sistema inmunológico
fuerte, pero además de adquirir los hábitos que lo benefician es necesario dejar aquellos que lo
perjudican, como los siguientes.

No lavarse las manos
Existen virus y bacterias que pueden permanecer mucho tiempo sobre algunas superficies con
las que tus manos y las de otras personas están en contacto.
Por ello, lava tus manos después de ir al baño, cada vez que regreses a casa de la calle, cuando toques
superficies de uso común o manipules cosas como llaves, dinero o tu celular. Y si no hay donde lavarte las
manos cuando estés fuera de casa, lleva contigo un pequeño frasco de alcohol en gel para desinfectarlas.

Errores en la limpieza
Seguro los días de limpieza tus pisos quedan relucientes y los muebles libres de polvo, pero
muchas veces te olvidas de pequeños detalles con los que deberías ser muy cuidadoso, como la
limpieza de los apagadores, picaportes, perillas, el control remoto, el teclado de la computadora,
tu celular, etcétera.
Procura limpiar estos objetos frecuentemente con agua y jabón, o bien con una solución de agua y alcohol.
En el caso de los teclados, usa aire comprimido para sacar el polvo y las partículas atrapadas y pasa un
lienzo húmedo para quitar la suciedad; el celular se puede limpiar con toallitas especiales para ese fin o
con un trapo húmedo con un poco de agua y alcohol.

Automedicación y abuso de antibióticos
Tomar antibióticos cuando no los necesitas puede afectar negativamente tu sistema inmune. Cuando los
antibióticos destruyen las bacterias nuevas, dañan tus defensas. Las investigaciones han demostrado que
los individuos que toman antibióticos para infecciones crónicas se encuentran en un mayor riesgo de
enfermar posteriormente.

Beber demasiado alcohol
Las bebidas alcohólicas en exceso afectan tu sistema inmunológico al interferir con la producción de
glóbulos blancos, los cuales protegen al cuerpo contra invasores y enfermedades infecciosas.

Mala alimentación
La alimentación completa, saludable y balanceada es la base de la buena salud y de un sistema
inmune fuerte y efectivo. Si tu dieta está basada en comida chatarra, productos procesados, altos
en carbohidratos simples, azúcares y grasas no saludables, tu alimentación es deficiente en
nutrientes y esto debilita todo tu organismo, incluyendo el sistema inmunológico.
Así que procura consumir alimentos naturales y de preferencia cocina tus alimentos, así sabrás que los
ingredientes que empleas son de buena calidad y están preparados con higiene. Incluye productos de los
diferentes grupos alimenticios y come suficientes verduras y frutas.

No beber suficiente agua
Cuando no te hidratas bien, además de que todos tus órganos se verán afectados con el tiempo, tu
sistema inmune peligra cuando bajan los niveles de líquido en tu cuerpo.
Esto se debe a que el agua ayuda a que la sangre transporte oxígeno a los glóbulos blancos para
mantenerlos funcionando a su nivel máximo y, como ya se dijo, estos son los encargados de combatir los
agentes externos que causan enfermedades e infecciones.
Además, el agua ayuda a que el hígado y los riñones eliminen las toxinas y desperdicios del cuerpo, lo cual
es necesario para mantener una buena salud.

No dormir bien
La falta de sueño puede afectar la velocidad con la cual te recuperarás si te enfermas, pues tu cuerpo
necesita del descanso para realizar diversos procesos regenerativos y para combatir eficazmente a los
agentes infecciosos.
Por otro lado, la falta crónica de sueño también incrementa tu riesgo de padecer obesidad, diabetes y
enfermedades cardiovasculares, lo cual te vuelve vulnerable ante otras enfermedades e infecciones.

No saber manejar el estrés
El estrés crónico también puede alterar la química del cuerpo, lo cual debilita el sistema inmunitario. Por
esta razón es importante que aprendas a manejarlo y no dejes que se vuelva algo crónico que afecte tu
calidad de vida.
Para combatir el estrés puedes practicar actividades relajantes como la meditación y los ejercicios de
respiración, hacer ejercicio o algún tipo de actividad física, dedicar tiempo a tus pasatiempos favoritos,

salir a caminar al aire libre, de preferencia a un parque o un lugar donde estés rodeado de naturaleza,
utilizar la aromaterapia, poner música relajante, jugar y apapachar a tus mascotas, el sexo también es de
gran ayuda para liberar las tensiones.

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