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El mito de las grasas

Muchas personas piensan que al dejar de consumir grasas podrán perder peso y por
ello deciden eliminar totalmente su consumo. Sin duda, el mito de que las grasas
engordan está muy arraigado en la sociedad y por eso los lípidos son lo primero que
las personas suelen reducir o descartar completamente cuando inician un régimen
alimenticio.
En realidad hay diferentes tipos de grasas y efectivamente hay algunas de ellas que
además de provocar que se suba de peso, son fuente de muchas enfermedades; se
trata de las grasas “trans” de origen vegetal, sometidas a procesos de hidrogenación y
que se encuentran en alimentos procesados. No obstante, es un hecho que nuestro
cuerpo necesita grasas en ciertas condiciones que explicaré más adelante, para
realizar diferentes procesos como:

  1. Construir membranas celulares, tejidos nerviosos y hormonas.
  2. Contribuir a transportar y digerir las vitaminas A, D, E y K que son solubles en
    grasa.
  3. Mantener saludables la piel, las uñas, la vista y el cabello.
  4. Proveer de energía a nuestro cuerpo pues forman parte de las membranas
    celulares. Son la reserva energética del organismo.
  5. Estimular la circulación de la sangre.
  6. Proteger a algunos órganos del cuerpo.
    He mencionado sólo algunas de sus funciones, ya que las grasas hacen mucho más por
    nuestro cuerpo y son indispensables en nuestra vida, pero la clave está en elegir las
    que sean saludables, es decir, aquellas que se encuentran en su estado natural, ya que
    no se han procesado ni pasado por algún tipo de alteración química.
    Las grasas saludables o buenas son las mono y polinsaturadas. Las encontramos en
    diversos alimentos como por ejemplo: el aguacate, las aceitunas, el aceite de oliva
    obtenido por primera presión en frío, el aceite de cacahuate, el aceite de linaza, y en
    frutos secos crudos, aceite de girasol sin refinar, semillas crudas (chía, linaza,
    girasol…), bacalao, rodaballo, salmón, sardinas, caballa, arenque, trucha, atún y
    nueces, entre otros.
    Es importante consumir esos lípidos moderadamente y hacer lo mismo con cualquier
    tipo de alimento. Como mencioné antes, las grasas saludables son indispensables
    porque permiten que nuestro cuerpo tenga la variedad de nutrientes que necesita
    para funcionar correctamente.
    Además, cuando consumimos grasas de esta naturaleza prevenimos enfermedades
    cardiovasculares, ya que son excelentes auxiliares para depurar la sangre. De hecho,
    es recomendable consumirlas cuando hay niveles altos de colesterol o triglicéridos.

Sin embargo, la ingesta debe ser moderada, no más de dos porciones razonables en un
día, lo que equivale a aproximadamente 70 grs y hay que tener en cuenta que sean
grasas insaturadas.
Aquí enlisto algunos de los beneficios de las grasas saludables:
 Son auxiliares en la prevención de enfermedades cardiovasculares.
 Ayudan a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre.
 Contribuyen a controlar la presión arterial.
Como puedes ver, no todas las grasas son como las pintan, de modo que en lugar de
eliminarlas es mejor seleccionar aquellas que son naturales. Cuando vayas al
supermercado revisa las etiquetas de los productos y evita aquellos que contengan
grasas trans y saturadas, ya que éstas no son nada sanas. Procura cocinar con aceites
vegetales sin refinar y evita la mantequilla. En la actualidad hay muchas opciones de
“grasas saludables” en el mercado: ¡Consúmelas! No les tengas miedo, porque
recuerda que hacen mucho por nuestro organismo.

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