Artículos

Y a propósito de la imperfección…

La entrada pasada les hablé de la fortuna de saber que la vida no es perfecta. Y ¡claro eso es un
alivio!, porque nosotros también estamos lejos de ser perfectos. Sin embargo, todos somos
perfectibles y eso es algo que siempre debemos tener en cuenta. ¿Pooor?, pues porque a menudo
nos tropezamos con la tentación y la adicción; todos tenemos un defecto dominante y eso nos
hace más proclives a caer más fácil, pero podemos echarle ganas y no caer.

Esa guerra interna que vivimos a diario entre nuestro corazón y nuestra mente, ¡5 minutos más! O ¡1, 2, 3 me levanté!; o el típico… ¡Uff, que antojo de…! ¡No, mejor no me lo como!, ¡Augh!, ¿en
serio tengo que platicar con esa persona que me cae pésimo?, bueno, platicaré con esta buena
persona a ver si le encuentro algo positivo… Todas esas cosas, si escogemos lo que más nos
cuesta, son las que nos hacen “más perfectibles”. Sí, significa que siempre podemos superarnos,
vivir más en el presente, estando conscientes de que hay cosas que debemos dejar de hacer o tal
vez hacer más para cambiarnos.

En muchas religiones el “sacrificio” es una manera de “superarnos a nosotros mismos”, es decir,
de “hacernos menos defectuosos” por decirlo de algún modo. (¡LOL! Me imaginé el vocho del
abuelo ya destartalado que tienes la ilusión de reparar). Creo que muchas veces así nos vemos por dentro: golpeados, abollados, destartalados e incluso un poco oxidados… porque caemos en
tentaciones, no mantenemos nuestras promesas a nosotros mismos, nuestros propósitos de
´enmienda´ y entonces vamos perdiendo ese brillito interno y la ilusión de ser mejor, hasta que
muchos dejamos de intentar y nos resignamos a que “así soy y me cuesta mucho cambiar”

Por supuesto que la forma en cómo enfrentes depende mucho de tu personalidad. Si eres
demasiado sentimental y emotiva o si eres más racional. De cualquier forma lo que sí es una
realidad es que tú lo verás de acuerdo a tu percepción de las cosas. Y creo que la percepción de
las cosas es aún más grave que tus emociones o sentimientos respecto al tema. Porque lo puedes
percibir como un «castigo» (por haberte comido un chocolate el día anterior), como el resultado de un proceso normal de tu ciclo hormonal (a mitad de tu periodo o al inicio), como un «ya ni modo, así me tocó y punto» o como un «¡Ay, X es un barrito y se quita». Por eso es un alivio también saber que siempre somos perfectibles y que nuestra percepción también depende mucho de cómo vayamos dominando esa imperfección.

Cuando buscamos cambiar un hábito, superar nuestro defecto dominante también dependerá de
tu percepción de la vida y acorde será tu respuesta a las siguientes preguntas:
 ¿Qué cambiaría en tu vida si enfrentas ese mal hábito o a ese defecto dominante que te
detiene o te mueve?
 ¿Qué ganarías acercándote a personas que son más positivas, más activas, que viven más
sano? Con respecto a tu defecto dominante.
 ¿Qué lograrías si dejas de pensar que todo mundo juzga tus acciones o tus gustos?
 ¿Qué sería diferente si logras enfrentar tus demonios, aunque duela?
 ¿Cómo sería tu vida si dejas de lado (y sobre todo dejas ir) ese defecto o a esa persona que
con sus hábitos te hace daño? (Y esto aplica también a tu YO negativo, juicioso…).
Me gustaría pensar que siempre preferimos escoger aquello que nos supera y nos mejora a
nosotros mismos… que NOSOTROS y la relación personal que tenemos con nuestro YO sano y
perfectible es la prioridad.

Y a propósito de tu ser la prioridad en tu vida, cambiar de hábitos y perfeccionar o superar tus
defectos dominantes, les dejo una receta de smoothie verde para cuando simplemente quieres ser feliz, sano y empezar tu día con el pie derecho.

Smoothie verde mañanero
1/4 taza de piña picada
1 taza de espinacas
1 puño de huauzontles (solo nubecitas y hojas)
1 cucharadita de espirulina
1 taza de jugo de apio recién extraído
Todo a la licuadora y disfrútalo con un popote. 🙂

Leave a Comment

Your email address will not be published.

You may also like

Read More