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Afortunadamente, la vida no es perfecta

“La imperfección es algo mas o menos esencial a todo lo que conocemos en la vida.” ―
John Ruskin

Mi muy querida Clementina, me ha invitado a participar en este blog y la verdad es que la presión del primer “artículo” siempre es un nervio terrible. ¿Sobre qué escribir? Y ¿si no les
gusta?, ¿si nadie lo lee? … Uffff…

Pues el caso es que decidí un tema que ahora estoy tomando con filosofía como mi primer
artículo aquí, es sobre el hecho de que la vida no es perfecta. Si leíste bien y por si no te
habías dado cuenta, todos descubrimos esta verdad a muy temprana edad. Y, mientras más
vivimos más lo vemos como una verdad irrefutable. De hecho, las imperfecciones nos
envuelven casi siempre en todas las direcciones:

El mundo está lejos de la perfección. Guerras, hambrunas, desastres naturales,
calamidades que impactan tanto nuestras vidas como las vidas de aquellos que
jamás hemos conocido. Es una dualidad visible: nuestro mundo está lleno de y
produce belleza, pero también produce grandes pesares.

Las personas a nuestro alrededor están lejos de la perfección. En la sociedad de
hoy la codicia y egoísmo son cosas habituales, lo mismo que los prejuicios y los
malentendidos que dañan las relaciones personales. Mientras que el odio y el
desprecio han tenido consecuencias terribles desde el inicio de los tiempos. ¡Vaya
imperfección!

Y desafortunadamente, nosotros también estamos lejos de ser perfectos. A
menudo nos tropezamos con la tentación y la adicción. Hacemos guerra entre
nuestro corazón y nuestra mente, dentro de nosotros mismos para hacer y actuar
correctamente. Y sabemos, en el fondo, que hay demasiadas tendencias poco
saludables que motivan nuestras acciones y decisiones.

La vida no es perfecta. Nunca lo ha sido y nunca lo será. Pero esto puede ser, ¡una buena
noticia! Sí, significa que podemos dejar de perseguir la vida mística y perfecta. Podemos
dejar de perseguir la piel perfecta, el trabajo perfecto, la casa perfecta o el cónyuge
perfecto, podemos olvidar la vida perfecta de FB o IG. Y lo mejor es que podemos
encontrar la libertad de vivir con nuestras imperfecciones. ¡Fiuf!, Qué alivio, ¿no? Yo
siento que, hasta respiro mejor, ¿tú no?

De hecho, cuanto antes nos demos cuenta de que la perfección no está disponible para
nosotros en este mundo, cuanto antes podremos comenzar a vivir una mejor vida debido a
las imperfecciones. Ahora, consideremos lo que significa la presencia continua de nuestra
imperfección…

La imperfección significa que finalmente podemos:

Dejar de perseguir la felicidad perfecta. La felicidad no es algo que se logra cuando todo
alrededor es perfecto, no se puede, punto. Al contrario, significa que podemos encontrar
satisfacción, felicidad y alegría incluso en medio de los defectos. Y en cuanto comenzamos
a darnos cuenta de que la felicidad está súper disponible para nosotros hoy mismo
independientemente de nuestra circunstancia, mayores serán nuestras posibilidades de
encontrarla.

Relacionarnos unos con otros en nuestra debilidad. Una vez que comprendamos
completamente que todas las personas son imperfectas por naturaleza, podemos dejar de
fingir que tenemos todo bajo control. Soy imperfecto y tú eres imperfecto. Así que dejemos
de fingir que no lo somos. En cambio, comencemos a vivir vidas auténticas y vulnerables
con el otro. Porque es en nuestra debilidad que encontramos nuestra mayor ‘comunidad’
(de características compartidas) y comunidad (de sociedad). ¡Ha! Que tal que lo que
tenemos en común nos hace también “comunidad”

Admitir abiertamente que necesitamos ayuda. Debido a nuestras imperfecciones, todos
tenemos puntos ciegos y tendencias que nos hacen tropezar sin previo aviso y
continuamente. Estas debilidades y deficiencias, frecuentemente se hacen visibles a otros, y esos ‘otros’, pueden ayudarnos a superarlas. Pero esto no pasará hasta que reemplacemos
nuestro orgullo con humildad y sepamos pedir ayuda.

Aprender a crecer a través de nuestra imperfección. Seguro alguien dirá, ¡ay si, ajá!
Pues si, si logramos entender que NO existe la perfección, entonces haremos de la
imperfección nuestro servidor y podremos aprender de ella. Todos vivimos con
remordimientos y nuestro pasado siempre definirá lo que pasó, nuestro pasado, pero no
tiene por qué definir nuestro presente. Cuando comenzamos a aceptar y reconocer nuestras
debilidades, nos disponemos a aprender de ellas.

Trabajar fielmente por mejorar las cosas. Este mundo es imperfecto, y mientras esté
habitado por humanos imperfectos, seguirá siéndolo. Hacer esto consciente debería
estimularnos para ayudar a mejorar este mundo, no solo porque necesita nuestro servicio,
sino porque nosotros también lo necesitamos.

Apreciar mejor el bien que vemos a nuestro alrededor. Las cimas de las montañas son
altas porque los valles son bajos. Sin pena no hay alegría. La imperfección trae belleza a lo
bueno. Y como sabemos que la vida es imperfecta en el mejor de los casos, podemos
encontrar una alegría aún mayor en los pequeños momentos de triunfo.

La vida no es perfecta, pero continúa. Y cuando aprendemos a abrazar por completo tanto
su belleza como su debilidad, creamos la oportunidad de vivir victoriosos en ambos.
Yo tengo muchas imperfecciones, una de ellas es mi falta de orden; y en ti, … ¿qué resalta
en tu imperfección?

¡Comenta y seamos imperfectos juntos!
Un abrazo,

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