Artículos

Agradecer te hace más feliz

Hay dos clases de felicidad, comenta Raimón Samsó (coach español de desarrollo
personal y autor de varios libros al respecto): la condicional y la incondicional. La
primera sucede cuando algo que esperabas sale bien, cuando te pasa algo
extraordinario; y la segunda, simplemente se da, está ahí para quienes abren los
ojos a través del corazón.
Eres feliz cuando recibes tu salario, cuando te dan un regalo, cuando te compras
algo que anhelabas, cuando viajas, etcétera, todo se trata de cosas que obtienes
con esfuerzo o dadas, regaladas, pero pasamos por alto que allá afuera hay miles
de cosas que son también un regalo y que no percibimos porque estamos
agobiados por alcanzar la felicidad, siendo que está ahí esperando ser tocada.
La felicidad incondicional, por llamarla de alguna manera, es un hábito, una forma
de vida que puedes elegir si abres tu corazón a todos los regalos que nos son
dados sin esfuerzo alguno, se trata de un proceso de “hacer consciencia” y mirar.
Sé consciente de ti mismo
Despierta cada día y siente tu cuerpo. Puedes mover todas tus extremidades,
puedes oír, mirar, oler, tocar, saborear. Levántate de un gran salto o hazlo con
calma, tienes el control de tu cuerpo. Ahora, piensa si no fuera así. ¿No sería
agradable, verdad? Este es un regalo que se te ha dado, detente y agradece, no
des por hecho que es normal o natural.
Mira a tu alrededor
Ya sea que vivas en el campo o en la ciudad, la naturaleza nos regala fantásticos
paisajes y están ahí día con día presentes para quien mira. Tan solo unos
segundos te puede llevar observar el cielo y descubrir sus diferentes tonalidades,
todas ellas cambian conforme avanza el día y todas son hermosas. Ve los
edificios: tienen una historia que contar, desde el más nuevo hasta el más viejo,
dicen algo y son parte de las “fotografías” que la mano del hombre ha logrado
crear. Sé consciente de tu entorno y disfrútalo. Aunque tu vida sea muy ajetreada,
siempre hay tiempo para mirar a tu alrededor esos regalos que la naturaleza o la

creatividad del hombre nos dan y están ahí para ti sin que tengas que pagar nada
o hacer algo a cambio, solo mirar.
Disfruta a las personas que amas
Hay muchas historias compartidas con cada persona a la que amas, están ahí, en
sus rostros, míralas. El hecho de que estén contigo es un regalo, de que puedas
hablarle a tu madre a cualquier hora solo para escuchar su voz, platicar con tu
hermana (o) y abrazarla, compartir con tu pareja una película o una caminata
hasta la tienda de la esquina, o mirar el rostro de tu hijo cuando está dormido,
descubrirás que es tan reconfortante que la alegría fluirá por tu cuerpo e inundará
tu corazón. Solo obsérvalos y detente a agradecer que los tienes y que disfrutas
con y de ellos.
Cada día es un regalo
¿Crees que es otro día más que estás viviendo? No es solo un día más, es el
único día que se te ha dado hoy. Es un regalo que tienes ahora mismo y la única
reacción apropiada ante un regalo es la gratitud. Si cultivas esa reacción ante
cada día que se te da, como si fuera el primero de tu vida, disfrutándolo, viviéndolo
realmente y haces de esto un hábito, serás más feliz.
Y el siguiente día es otro regalo, tienes muchos regalos por delante, no los dejes
pasar como si no importaran, no pierdas la oportunidad de disfrutar de ese regalo.
Stop, look and go
Pero ¿cómo lograr ser conscientes? Se trata de practicar, de adquirir un nuevo y
muy valioso hábito. El Hermano David Steindl-Rast, O.S.B., cofundador de
www.gratefulness.org, un sitio web de da apoyo a ANG*L (A Network for Grateful
Living) y que llega a más de 8 mil visitantes diarios en más de 200 países, habla
de una fórmula para lograr ser conscientes sobre el valor de cada momento y este
es: Stop, look and go!
Es decir, ¡detente, mira y anda! (en el sentido inglés de moverse o actuar).
Steindl-Rast ha dado conferencias sobre agradecimiento en muchas partes del
mundo y en ellas habla de este concepto que te permite hacer conciencia.

Detente. Dice el autor que vivimos tan de prisa que no nos detenemos a pensar, a
reflexionar o a disfrutar de la quietud y con ello perdemos las oportunidades,
puede ser que incluso ni siquiera las veamos. Y cuando paremos, comenta, hay
que construir señales de alto que te ayuden a recordar lo valioso que son las
cosas que tienes.
Él pone un ejemplo. Cuenta que cuando estaba en África no tenía agua potable ni
luz y cuando regresó a su casa se sintió inmensamente feliz cuando abrió la llave
del agua y cuando encendió la luz. Pero esta felicidad duró solo hasta que se
acostumbró nuevamente a tener esos dos servicios; entonces, decidió poner
papelitos a manera de recordatorios cerca de la llave del agua y en los
apagadores. De esa forma, cada que los usaba recordaba lo valioso que era
tenerlos y regresaba su felicidad. Esas son las señales.
Mira. Después de parar, debes mirar. Abrir los ojos, la nariz, los oídos… todos tus
sentidos ante el mundo que te rodea, ante esos regalos que te son dados cada día
para disfrutarlos y aprender de ellos. Cuando abres todos tus sentidos, agrega,
Steindl-Rast, podrás entonces abrir tu corazón a las oportunidades, entre ellas
ayudar a los demás.
Anda. Cuando Steindl-Rast habla de “go” se refiere a tomar acción, a moverse, a
actuar. De eso se trata, de abrir los corazones a las oportunidades, de hacer algo.
¿Y qué puedes hacer? Disfrutar todas y cada una de las oportunidades que se te
presentan ahora, en el presente.
Así que recuerda: stop, look and go!

Leave a Comment

Your email address will not be published.

You may also like

Read More