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Cómo dejar ir o soltar lo que te hace daño

Soltar o dejar ir no es sencillo, pero tampoco es imposible. Requiere enfrentarnos
a la realidad, tomar valor y valorarnos nosotros mismos. Todos hemos pasado por
situaciones que en un determinado momento ya no nos satisfacen, nos causan
daño, nos frustran y nos impiden avanzar.
Estamos enganchados y nos cuesta liberarnos, ya sea por miedo a lo que venga
después, porque estamos en una “zona de confort” un tanto dudosa, porque
sabemos que nos va a doler y no queremos pasar por ello, así que optamos por
quedarnos donde estamos: enganchados, estancados y frustrados.
¿Cómo dejar ir, cómo soltar? No es sencillo, como te decía, porque implica una
reflexión, un análisis de tu vida en el que debes decidir si te quedas o te liberas y
la expectativa de lo que venga después es fuerte, es decir, no saber qué será de
nosotros en cuanto nos desenganchemos, da miedo.
Todos somos fuertes, esa es una realidad. Te sorprenderá descubrir lo que el
tiempo hace para curarnos y fortalecernos, y en eso debemos tomar conciencia,
dejar ir es un proceso, debes ser paciente y constante, no dar pasos atrás, solo
hacia adelante.
Sé que tengo que soltar
Muy dentro de nosotros sabemos que la situación en la que estamos no nos hace
bien, está ahí recordándonos que debemos hacer algo al respecto y no nos deja
avanzar. Sí, lo sabemos, pero no damos el paso definitivo, algo nos detiene y ese
algo es miedo.
Mi relación de pareja no es como antes. No siento que él o ella me apoye, es
indiferente conmigo, me habla golpeado, ya no me respeta, pero… qué voy a
hacer sola(o), qué dirán nuestras amistades, nuestra familia. Podré enfrentar todos
los gastos por mi cuenta, etc.

Llevo años en el mismo trabajo, no me promueven, me han subido el sueldo muy
poco, el horario es pesado, tengo poco tiempo para mí y para colmo, el dinero no
me alcanza. No siento que haya más futuro para mí aquí.
Cada que voy a visitar a mi madre siempre es lo mismo, critica todo lo que hago,
en lugar de felicitarme por mis logros, se las arregla para encontrar fallas y
hacerme sentir que ni estoy haciendo mi mejor esfuerzo. Critica cómo educo a mis
hijos, cómo decoré mi casa, a mi pareja, todo lo que hago. No puedo dejar de
verla, es mi madre, pero después de cada visita regreso a casa frustrado, enojado
y prometiéndome que no dejaré que me siga tratando así.
Estos son solo algunos ejemplos de situaciones que sabemos que no nos hacen
bien y sin embargo, seguimos soportando. No te digo que te empoderes y pidas el
divorcio hoy mismo, ni que renuncies, ni que dejes de ver a tu madre para
siempre, no. No debemos ser drásticos, dejar ir requiere tiempo, reflexión y toma
de decisiones inteligentes y no precipitadas, porque de lo contrario, estarías
pasando de una situación difícil a otra peor.
¿Cómo dejar ir?
No hay una receta mágica, ni un tiempo establecido para ello, cada persona
requiere su propio proceso. Lo que sí te puedo decir es que los siguientes pasos
te ayudarán a tomar la decisión, tómate el tiempo que necesites en cada uno de
ellos:
Reflexiona
Ya sabes que algo anda mal, bien. Ahora, analiza la situación. Sé sincero contigo
lo más que puedas y evita crear justificaciones, no seas permisivo, sé
completamente honesto aunque duela. Hazte estas preguntas:
¿Por qué crees que la situación está mal?
¿Qué es lo que está mal?
¿Desde cuándo está mal?
¿Qué o quién detonó la situación?

¿Cuál es tu participación en ello?
Sé sincero, ¿crees que tú o la otra parte realmente podrán cambiar las cosas para
mejorar?
Visualiza
Soñar o visualizarnos en mejores situaciones o con mejores cosas es una práctica
que te ayuda a motivarte y a definir lo que quieres para tu vida. Sueña, visualiza
un futuro donde realmente te sientas feliz, cómodo y con grandes expectativas. No
importa que lo que venga a tu mente sea muy ambicioso, deja que tu mente viaje
hasta donde te haga feliz.
Sueña con la relación perfecta, el trabajo ideal, la relación de familia armónica, es
un ejercicio muy inspirador y te ayudará a definir lo que quieres.
Analízate
En este paso lo que debemos hacer, también con honestidad, es enlistar nuestras
cualidades, defectos, potencialidades y capacidades, como pareja, como hija(o),
hermana(o), como profesionista, etc., dependiendo de lo que quieras soltar o dejar
ir.
Por ejemplo, si lo que quieras soltar es ese trabajo que te frustra, entonces, el
análisis debe centrarse en tus capacidades intelectuales y laborales, y en lo que
deseas lograr a futuro.
La idea es saber con qué elementos cuentas para enfrentarte a lo que venga
después de dejar ir y en cuáles debes trabajar para tener éxito.
¡Hazlo!
Ya sabes lo que quieres, ya lo visualizaste. Ya sabes con qué herramientas
cuentas y en qué debes trabajar, es momento de tomar la decisión. Sí, es el paso
más difícil, pero es necesario si quieres lograr un bienestar en tu vida.
En este parte seguramente tu mente querrá boicotearte con imágenes dolorosas
de lo que pasará si dejas ir, pero es importante que seas realista y fuerte. Sí, va a
doler dejar esa relación, el trabajo o ignorar lo que diga tu madre, pero sustituye esas imágenes por las que visualizaste antes cuando soñabas con la vida ideal y
así ve haciéndolo hasta que hayas logrado soltar.
Será un estira y afloja, pero no será eterno. Este proceso tiene un tiempo
determinado y pronto podrás verte libre y en armonía. La clave es no dejar que tu
mente te tienda trampas, sé más inteligente que ella y ¡adelante!
Dejar ir es como renacer, pero con un cúmulo de aprendizaje que te ayudará a no
caer en los mismos errores. Reinicias más sabio(a) y fuerte.

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